jueves, enero 13

Me colgué de tu mirada, me resbalé en tu nariz, y salté de la catapulta de tu quijada. Después de echarme un chapuzón entre tus labios sin más locomoción, que la imaginación. Fui a parar a tu cuello, y de tu cuello a tu blusa y me colé por el orificio de un botón. Después de echarle un vistazo al corazón en alas de un avión, que es pura ilusión. Y ya dentro de tu blusa, fui bordeando tu figura, midiendo beso a beso la extensión de tu estatura.